
Este es un capítulo de la historia que debe ser revisado y corregido, cuarenta años después. Es un deber de justicia con la verdad y con un personaje singular
Hamilton Naki, que murió el 29 de mayo a los 78 años, empezó de jardinero en la Universidad de Ciudad del Cabo. Luego limpió las jaulas del Departamento Médico y, más adelante, trabajó como anestesista de animales. Lo más importante es que su destreza hizo posible el primer trasplante de corazón humano.
La muerte de Hamilton Naki, condenado durante casi cuatro décadas al anonimato por su condición de negro, nos recuerda uno de los episodios más vergonzosos de la medicina moderna.
En la Sudáfrica racista del apartheid, donde se establecían diferencias en el sistema jurídico en función del color de la piel, fue Christian Barnard -sudafricano blanco- quien en 1967 recibió todos los honores por llevar a cabo el primer trasplante de un corazón humano. Pero fue también Naki, el humilde autostopista, quien aquella noche hizo posible lo que durante siglos había supuesto un reto imposible para la medicina.
Esta es la historia del Dr. Hamilton Naki; un gran hombre y un gran médico.

Para cualquier información sobre organismos de pendientes de Naciones Unidas, que se ocupan de eliminar cualquier manifestación de discriminación, racial o de cualquier género, podéis consultar. http://www.un.org/depts/dhl/spanish/resguids/spechrsp.htm
El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo de cada año. Ese día, en 1960, la policía abrió fuego y mató a 69 personas en una manifestación pacífica contra las leyes de pases del apartheid que se realizaba en Sharpeville.
No se sabe hasta qué punto son eficaces estas medidas, celebraciones y organismos pero acabar con esta injusticia que clama la cielo está en manos de cada uno.
